Roberto Arlt · RadioClip ·

Por Anisé Casim

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Solo le pido a Dios (Radio-Clip) por María Clarisa López

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Informe Periodístico II: Mamá Corazón

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El dulce sabor de la derrota

VOLANTA:  Centro de cómputos del Frente Amplio Progresista (FAP)

A las seis de la tarde la jornada cívica parecía vivir su culminación. Después de un día gris y lluvioso las mesas electorales en todo el país se habían cerrado. Ya las 18:01 se abrían otras mesas: aquellas en las que se realizaría el recuento de los votos.

La sede del partido socialista es una casa antigua del tradicional Barrio Sur de la ciudad de Santa Fe que conserva ciertos atavíos y la estructura de su época, como los trabajados azulejos del pasillo de la entrada, algunos pisos originales y sus altas aberturas. La decoración mantiene una estética joven y ecléctica: paneles con retazos de noticias conviven con poemas e imágenes: caritas sonrientes, stensiles, ilustraciones de revistas y algún que otro dibujo hecho a mano. En el hall principal, un gran cartel del partido socialista reposa sobre la pared derecha. Sobre la izquierda, la cara sonriente de Hermes Binner, candidato a presidente por el FAP y gobernador de la Provincia de Santa fe, da la bienvenida. En las habitaciones contiguas, que normalmente sirven de oficinas, estaban ahora dispuestas las computadoras para cargar los datos que vinieran de las mesas escrutadas de la ciudad de Santa Fe y el resto de la provincia.

Interior de la sede del Partido Socialista en Santa Fe

Por esa hora en la sede solo estaban las personas destinadas a la carga de datos en planillas realizadas especialmente para la tarea. Según nos contaba Santiago, encargado del área de Soporte Informático, el mecanismo de carga sería sencillo: “los militantes y encargados del nexo con el territorio les entregan a los chicos unos papelitos con un número de mesa y un celular, ellos son la señal de que la mesa esta escrutada y se tiene que llamar a aquel número para obtener las cantidades de los votos”. El primero llegó a las 19:05. La tarea fue fácil pero media hora más los papelitos comenzaron a llover sin tregua.

A Marianela, joven militante de 24 años y responsable del traspaso de datos de la computadora número dos, ya se le había borrado la sonrisa dispersa de las seis de la tarde para dar paso a una mueca seria y concentrada. Sus dedos largos bailaban con una rapidez asombrosa sobre el teclado y con el hombro apretaba fuertemente el celular contra su oreja, a través del cual le iban pasando los datos pertenecientes al barrio de “Ato Verde” de la ciudad.

Marianela, joven militante encargada de carga de datos en el centro de cómputos del FAP

La carga de información era incesante, a las 20 horas comenzaron a llegar los militantes, un murmullo creciente se filtraba por las añejas aberturas. Para entonces cada cinco minutos los referentes más importantes del partido entraban en la oficina de la carga de datos, quienes ahora empezaban a mostrar un nerviosismo acentuado “vamos vamos, rápido por favor dejen de lado lo que no coincida y continúen con ora mesa”, repetían.

De pronto, por esos mismos lugares por dónde se había filtrado el murmullo de los militantes comenzó a entrar la voz de la Presidenta, Cristina Kirchner; ya eran las 21.40 y había comenzado a dar su discurso por su rotundo triunfo en las elecciones. Era sorprendente la indiferencia con la que fue recibida. No había críticas contundentes, ni cargadas irrespetuosas. El discurso terminó convirtiéndose en parte del sonido ambiente.

Federico, militante, funcionario y uno de los encargados de la logística territorial, llegó a la oficina de cargas con un pedido del mismo gobernador y candidato a presidente: “llamó el gobernador, le interesa tener especialmente los datos de Santa Fe, tiene que estar listos si o si para las 22”. A Marianela la mueca de concentración de su boca se le transformó en un rictus amargo, se puso colorada y sus escasos rulos se sacudían al compás de su cabeza que seguía el ritmo de las teclas. Ahora hasta el suelo estaba lleno de computadoras nootebook cargándose de datos. Ya todo era un caos, entraban y salían caras transfiguradas, caras expectantes pero que contenían la alegría de una noticia que a estas alturas parecía irrevocable: el FAP obtenía el segundo puesto.

Pasadas las 22, al término del discurso de Cristina, las ovaciones comenzaron a multiplicarse haciendo eco en las paredes del partido socialista: hablaría Hermes Binner. El hall estaba repleto de militantes que saltaban cantando “lo ven crecer, lo ven crecer y no lo pueden detener”. Luego se apagaron las luces y Binner en pantalla grande comenzó lo que sería su discurso de cierre de aquella jornada cívica.

Pero el discurso de Binner fue intervenido por un gran estruendo y cantos que venían de la calle. Por un momento el miedo se apoderó de los militantes que estaban dentro del local del partido. Todos se quedaron paralizados hasta que uno vino a dar la noticia: militantes de la agrupación kirchnerista La Cámpora se había instalado a unos metros del local, donde tiene su nueva sede y habían tomado la calle con pancartas, fuegos artificiales y cánticos ofensivos a la naciente oposición. Minutos más tarde tuvo que intervenir la policía, que atravesó dos unidades de camionetas 4×4 en medio de la calle para dividirla en dos: de un lado quedaban los militantes de La Cámpora y del otro, los militantes socialistas, quienes eran muy inferiores en número. Por unos minutos la tensión se sintió fuertemente en el ambiente, pero no hubo incidentes que lamentar.

  Llegada la medianoche la información estuvo cargada y procesada: Cristina Kircher habría ganado a Binner por tres puntos ( 50.000 votos aproximadamente) en la provincia, según los datos procesados hasta ese momento. A esa hora de la noche las caras que transitaban por el local del partido socialista estaban ojerosas y expresaban una mueca de resignación, pero una resignación feliz: el FAP obtenía en las elecciones nacionales un segundo puesto pocas veces tan disputado, fue una derrota, pero pocas veces con sabor tan dulce…

Resultado de las elecciones en Santa fe

Santiago, Coordinador del Área de Soporte Informático

   Por Romina Brea

Elecciones nacionales en Santa Fe

A votar con agua

 

El reloj marca las 12:15 del mediodía, pero afuera las nubes no dejan pasar ni un rayo de sol y algunas gotas de agua caen del cielo. El aire caluroso y húmedo de Santa Fe se hace sentir como de costumbre.

Hoy no es un domingo más para los habitantes de nuestro país, ya que luego de cuatro años, y tal como la ley lo indica, todos los ciudadanos argentinos mayores de edad vuelven a tener el derecho y el deber cívico de votar para Presidente y Vicepresidente de la Nación, además de elegirse otros cargos públicos.

Sin embargo, en las calles no se observa mucho movimiento, el tráfico es escaso y sólo algunas personas caminan por las veredas con paraguas en sus manos.  

En el corazón del barrio 7 Jefes y a metros de la costanera santafesina, se encuentra la escuela Nº 137 Dr. José de Amenábar. Esta institución, que alberga alrededor de 350 alumnos e incluye a niños con necesidades educativas especiales, hoy se presenta como uno de los lugares al que muchos santafesinos concurrirán para emitir su voto.

Al ingresar al establecimiento, a través de sus dos puertas de madera color verde, se observa un pizarrón en donde figuran las seis mesas electorales con sus respectivos números y se detallan los primeros y últimos apellidos que conforman cada mesa.

“Todavía no vino mucha gente a votar (…); creemos que la principal causa fue la lluvia caída durante la mañana”, sostiene uno de los dos gendarmes que se encuentran vestidos con su clásico traje verde, en la entrada de la escuela. Sin embargo, en la institución confían en que con el correr de las horas, los votantes se acercarán para cumplir con su deber cívico.

El clima que se vive es tranquilo; la mayoría de las mesas electorales, armadas con tres o cuatro pupitres, están prácticamente vacías, lo que permite que el trámite sea rápido y ágil. Muchos de los presidentes de mesa dialogan con los vocales y fiscales a la espera de algún elector.

“¿A dónde va mamá?”, pregunta una niña a su padre en el momento en que su madre entra al cuarto oscuro.  

El establecimiento es pequeño y las mesas para votar están distribuidas alrededor de los dos patios que hay en la escuela. En las paredes, algunos trabajos de los alumnos que asisten a la institución se entremezclan con afiches de información electoral.

Afuera el día sigue inestable, el cielo se encuentra cubierto y no hay nada que indique que el clima pueda cambiar, algo similar a lo que se cree que ocurrirá en horas de la noche cuando se den a conocer los resultados y se sepa quién estará al mando de nuestra país durante los próximos cuatro años.

Por María Clarisa López

Angélica: elecciones 2011

Tempranito a las urnas

  La escuela N° 402 Ingeniero Álvarez Condarco fue el lugar establecido para que los angeliquenses participen de la votación en la que se elegirá al próximo presidente de los argentinos. La mayoría de los habitantes decidió emitir su voto a pocos minutos de la apertura de las mesas

   El aroma del asado anticipa que en pocos minutos el reloj marcará las doce del mediodía. Las calles de Angélica permanecen tranquilas, con el ritmo habitual de un domingo cualquiera. Las elecciones no han podido alterar la paz natural de este pueblo que no llega a reunir 2000 habitantes, ubicado a 80 kilómetros de la capital santafesina.

  Frente a la escuela primaria N° 402 sólo pueden verse dos autos y algunas bicicletas, un panorama que alienta a los pocos votantes que se acercan a pie: la espera para emitir el voto no será larga.

  En el interior del establecimiento el pronóstico se hace realidad. El patio cubierto recuerda la desolación de una película del Lejano Oeste, son solo tres las personas que aguardan para ingresar al cuarto oscuro. Los presidentes de mesa yacen distendidos sobre sus sillas, con la comodidad de quien siente que lo peor ya ha pasado. Dos de ellos cuentan las horas que faltan para abandonar el recinto y volver a sus casas. La poca cantidad de votantes en el padrón les confirma que no son muchos más los que se acercarán ese día a la escuela.

  “Ya vinieron casi todos, a la mañana bien temprano”, replica una de las autoridades con la resignación de quien sabe que la tarea que le espera para las próximas horas será de lo más aburrida.

  En una esquina del patio cubierto, un antiguo televisor que cuelga dificultosamente de la pared es el protagonista absoluto. Un grupo de policías reunidos en torno a él observa con detenimiento el noticiero que provee información sobre el acto electoral que está desarrollándose en distintos puntos del país. Las armas de los uniformados reposan olvidadas sobre una mesa contigua, apuntando hacia una de las presidentas de mesa quien, con ojos desorbitados corre su silla con temor, maldiciendo la naturalidad con la que los hombres han abandonado su “instrumento de trabajo”.

  El silencio en el patio es absoluto. El mutismo de los presentes se quiebra solamente de a ratos cuando los presidentes de mesa se consultan entre ellos para saber a qué hora llegará el almuerzo. También por los escasos votantes quienes deben realizar algún comentario obligado al encontrarse con sus conocidos. El protagonista indiscutido de las charlas es el clima, que ha permanecido nublado durante toda la mañana, amenazando con desencadenar en una copiosa lluvia. No se escuchan predicciones acerca del resultado de la elección, tampoco se exponen preferencias partidarias. Los escasos votantes del mediodía abandonan el recinto con rapidez tras haber cumplido con su obligación como ciudadanos.

Por Tamara Cordera

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Resultados de la elección

Total País: http://www.elecciones2011.gob.ar/paginas/paginas/dat99/DPR99999A.htm

Santa Fe:  http://www.elecciones2011.gob.ar/paginas/paginas/dat21/DPR21999A.htm

Elecciones presidenciales en Santa Fe

La calma que antecede al huracán

Las personas se acercan al Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Santa Fe, ubicado en el encuentro de las calles San José y Mendoza. La gente ubica sus bicis y motos en la vereda. Sobre la calle el estacionamiento en doble fila es un clásico de los comicios: cambian infracción por elección.

 Es un domingo con actitud de sábado. Alrededor de las 16:30 la llovizna da tregua, pero la humedad santafesina no. Los vecinos se saludan cálida pero apresuradamente, mientras cruzan un par de palabras que nada tienen que ver con el motivo que los reúne.

 “Empezamos a horario, a las ocho. El ritmo fue constante y parejo, aunque aumentó cerca de las 11, cuando paró un poco la lluvia”,cuenta Verónica Fernández, delegada de la Junta Electoral Nacional.

 Al arribar algunos custodian su DNI, que palpan por encima de sus camperas impermeables. Muchos niños acompañan a sus progenitores con los que caminan a la par, esperando adentrarse en una aventura “de grandes”.

 A las cinco de la tarde aparecen los jóvenes más remolones y unas cuantas parejitas que recién estrenan la mayoría de edad. Esas mismas caras que ingresaban expectantes salen al cabo de unos minutos con una mueca de tranquilidad. Una hora antes del cierre de la jornada reina la agilidad. Una mujer policía le pasa un mate a su colega, mientras cruzan unas sonrisas con Verónica que se apoya en los pilares del hall de entrada.

 Adentro la gente acaricia con el dedo índice las listas pegadas en las paredes y recorre con la mirada un tanto extraviada dos afiches ilustrativos que llevan de título “Los seis pasos del elector” y “Las clases de votos”.

 Varios son celestes, otros son verdes oscuros y algunos, más osados, tienen una funda de colores. El destino los conduce a unas manos que los inspeccionan buscando los datos del elector.

 Mesa 2116. Alguien canta ocho números y recorre con una lapicera una lista de hormigueantes letras. Otros dos hombres responden murmurando. El sobre es azul con los garabatos correspondientes. El salón de clases no hace mucho honor al nombre que lleva -únicamente-durante esta jornada. A la vista, ninguna boleta cortada. Una marea verde copa los ojos al mirar las opciones desplegadas en montoncitos de papeles de color: son las alianzas de Duhalde con el PRO, el MIR, el Partido Autonomista y el Demócrata Cristiano. Al salir no hay cola, sólo una persona esperando. El pequeño sellito expidió una mínima impresión en aquel cuadradito de las últimas hojas del DNI. Debe ser por la humedad…o la calma del presidente de mesa.

 Otra vez afuera. En media hora se comenzará a definir cuatro años del futuro de Argentina. Los que se acercan al colegio aprietan el paso al llegar a la puerta y muchos realizan un tímido trotecito. Los taxis improvisan estacionamientos cerca de otros vehículos. Nadie emite bocinazos, pues todos tienen el mismo objetivo: llegar a votar.

 Es la calma que antecede al huracán…al torbellino mediático, que apenas pasadas las 18 inundará nuestros oídos de cifras y conjeturas. Esta vez, según el vaticinio generalizado, el resultado no tardará en aparecer.

Por Anisé Casim

-Audios:

Verónica Fernández – delegada de la Junta Electoral Nacional

Declaraciones – Fiscal general del Frente Amplio Progresista

Declaraciones – Presidente de mesa

Declaraciones – Fiscal Frente Para la Victoria

Todos a las urnas

Elecciones 2011

En lescuela N° 1.205 Jaim Najman Bialik, ubicada en 4 de enero 2539, en el macrocentro de Santa Fe, el acto eleccionario se llevó a cabo con total normalidad. Pese a mal tiempo, los santafesinos concurrieron a votar a su próximo presidente.

El húmedo aire del mediodía corona el día en que los santafesinos (al igual que el resto del país) deben concurrir a las urnas para votar a quien será su presidente por los próximos 4 años. El asfalto permanece húmedo aunque la lluvia haya dado tregua. En las calles todo se parece a un domingo como cualquier otro; el tráfico es escaso y los automovilistas manejan sin apuro alguno.

A cincuenta metros de la tradicional Plaza San Martín –más conocida como “plaza de los bomberos”-, se erige el antiguo edificio perteneciente a la Comunidad Israelita de Santa Fe. Al ingresar, sobre la sala contigua, se ve un gran dispositivo de seguridad montado por varios gendarmes y policías. A través de dos computadoras, monitorean el desenvolvimiento del acto eleccional. En una pared, con letra imprenta mayúscula, un cartel advierte que “está prohibido ingresar con teléfonos celulares, filmadoras o cámaras fotográficas, elementos cortantes o contusos”.

El pasillo es amplio. Las mesas, con sus respectivas autoridades, están ubicadas a escasos metros unas de otras. El clima que se observa es distendido y cordial: el trabajo, al mediodía, se lleva a cabo sin prisa pero sin pausa. El mate y los bizcochos son el comodín de turno.

 Todo está a disposición para que el votante conozca de qué se trata el acto eleccionario. Detrás de cada mesa, pegados sobre la pared, se dejan ver los afiches de la Justicia Nacional Electoral que explicitan las clases de votos, las disposiciones y los delitos electorales más comunes. Los afiches se superponen con los coloridos trabajos de los alumnos de la escuela, escritos en hebreo.

“Si sigue lloviendo no creo que venga mucha más gente”, apunta una señora que oficia de fiscal mientras entrega el D.N.I. a un hombre que se retira apurado. De las seis mesas con las que cuenta la institución educativa sólo dos son las que acumulan la mayor afluencia de público en horas del mediodía: la F-G y la M. La gente se ve dispuesta a esperar y lo hace de manera tranquila y paciente.

En la mitad de la sala, un hombre un tanto desorientado pregunta si ésa es su mesa para votar, y luego interroga acerca de cuál es la puerta del cuarto oscuro, poniendo un poco a prueba la paciencia de las autoridades. En tanto, una familia tipo se encuentra con algún vecino o conocido y aprovecha para ponerse al día de sus vidas.

El ambiente es ordenado y tranquilo, lo que favorece el proceso electoral. La gente entra y sale, con el documento de identidad en mano, preparados para cumplir con su deber ciudadano.

 Por M. Jimena Gómez

Roberto Arlt por Anisé Casim

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Música utilizada:

– “A Roberto Arlt” (instrumental) de Cuarteto Cedrón – 1964. 

– “A Roberto Arlt” de Eduardo Rovira – 1966.

Los escritores y el exilio. Por M. Jimena Gómez

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